Un paraguas que vuela sobre la cabeza de una persona y la sigue mientras camina parece más propio de una película de ciencia ficción que de la vida cotidiana. Sin embargo, el ingeniero canadiense John Tse consiguió convertir esa idea en un prototipo funcional.
Tse, creador del canal de YouTube I Build Stuff, desarrolló la segunda versión de su llamado Flying Umbrella, un dispositivo que combina la estructura de un paraguas convencional con la tecnología de un dron para ofrecer protección contra la lluvia sin necesidad de utilizar las manos.
La nueva versión representa una evolución importante frente al primer modelo, presentado en 2024. Aquel dispositivo podía mantenerse en el aire, pero necesitaba ser controlado manualmente. El reto para Tse era conseguir que el paraguas identificara a su usuario y pudiera desplazarse por sí solo.
Una cámara debajo del paraguas permite localizar al usuario
El sistema utiliza una cámara Time-of-Flight (ToF) instalada debajo de la estructura. Este tipo de sensor permite medir distancias y generar una representación tridimensional del espacio que rodea al dispositivo.
La información obtenida por la cámara es procesada mediante una Raspberry Pi, que determina la posición de la persona y envía instrucciones al controlador de vuelo. De esta manera, los motores pueden realizar ajustes continuamente para mantener el paraguas sobre el usuario mientras este se desplaza.
El sistema fue diseñado específicamente para identificar la posición de la cabeza en tiempo real. Tse había experimentado inicialmente con GPS, pero descubrió que la precisión no era suficiente para una tarea que requiere mantener un objeto volador a pocos metros de una persona.
Cuatro motores convierten el paraguas en un dron
Debajo de la cubierta amarilla se encuentra una estructura de cuadricóptero con cuatro motores y hélices. Los brazos que sostienen el sistema fueron diseñados para poder plegarse, una característica que permite reducir el tamaño del dispositivo cuando no está volando.
Parte de la estructura fue fabricada mediante impresión 3D utilizando materiales ligeros y resistentes, mientras que la electrónica combina el sistema de vuelo con los sensores necesarios para la navegación autónoma.
El resultado es un dispositivo que puede despegar, mantenerse sobre el usuario y desplazarse siguiendo sus movimientos sin necesidad de un control remoto.
Todavía está lejos de convertirse en un producto comercial
Aunque el prototipo demuestra que el concepto es técnicamente posible, todavía existen obstáculos importantes antes de imaginar estos paraguas circulando masivamente por las calles.
Entre ellos están la autonomía de la batería, la estabilidad frente al viento, el ruido de las hélices y, especialmente, la seguridad de tener varios rotores girando sobre la cabeza de una persona. Fuentes especializadas sitúan actualmente la autonomía del prototipo en aproximadamente 10 a 15 minutos por carga.
Además, el proyecto continúa siendo un experimento de ingeniería y no está disponible como producto comercial para consumidores.
Por ahora, el Flying Umbrella 2.0 funciona más como una demostración de lo que puede conseguirse al combinar sensores de profundidad, computación compacta y tecnología de drones.
Lo que comenzó como una idea llamativa terminó convirtiéndose en un ejemplo de cómo objetos cotidianos pueden ser rediseñados mediante sistemas autónomos: en este caso, un paraguas que ya no necesita que su dueño lo sostenga, porque literalmente puede volar detrás de él.



