La NASA acelera los preparativos para establecer una presencia humana sostenida en la Luna con tres nuevas investigaciones destinadas a estudiar los riesgos, recursos y posibles refugios que enfrentarán los astronautas en futuras misiones.
Los equipos fueron seleccionados mediante el programa PRISM y serán enviados a la superficie lunar a través de los Servicios Comerciales de Carga Lunar (CLPS). Su objetivo es obtener información que permita diseñar operaciones y estructuras más seguras para la futura Base Lunar.
Uno de los proyectos, denominado LEMS-SP, funcionará como una estación de monitoreo ambiental en el polo sur lunar. Analizará micrometeoritos, materiales volátiles y actividad sísmica, datos que podrían ayudar a identificar amenazas para los equipos y futuras instalaciones.
Pero uno de los elementos más llamativos de la nueva fase es la búsqueda de refugios naturales bajo la superficie.
La misión GIMLI estudiará el denominado Marius Hills Pit para determinar si está conectado con un gran tubo de lava subterráneo. Si se confirma su existencia y características, estas estructuras podrían ofrecer protección natural frente a temperaturas extremas, radiación y el impacto de micrometeoritos, reduciendo la cantidad de infraestructura que tendría que construirse desde cero.
La NASA también enviará el instrumento DISCO, diseñado para realizar mediciones directas del hielo oculto en regiones extremadamente frías de la superficie lunar. El objetivo es determinar dónde se encuentra ese recurso y en qué cantidad, además de estudiar las condiciones del terreno para futuras operaciones.
El hielo tiene una importancia estratégica para una eventual presencia humana prolongada, ya que la NASA contempla estudiar cómo convertir recursos lunares en insumos útiles para las operaciones de la futura base.
La estrategia de la agencia no contempla construir una ciudad lunar de una sola vez. El desarrollo de la Moon Base está planteado por etapas: primero exploración robótica y pruebas tecnológicas, después infraestructura y sistemas de apoyo, y finalmente instalaciones capaces de permitir que los astronautas vivan y trabajen durante períodos prolongados.
Según la planificación publicada por NASA, la primera fase se desarrolla hasta 2029, mientras que la etapa destinada a establecer un puesto avanzado permanente está proyectada para 2032 en adelante.
El polo sur lunar es especialmente relevante dentro de este proyecto por sus condiciones de iluminación y por la posibilidad de encontrar recursos como hielo. NASA busca así responder antes de la llegada de los astronautas a una pregunta fundamental: qué necesitarán para permanecer seguros y operar durante períodos cada vez más largos lejos de la Tierra.
El avance forma parte del programa Artemis y de la estrategia de NASA para desarrollar una presencia humana sostenida en la Luna como paso previo a misiones más ambiciosas, incluida la futura exploración tripulada de Marte.
Por ahora, la Base Lunar sigue siendo un proyecto en desarrollo. Sin embargo, con estas nuevas investigaciones, NASA ya está estudiando algo más que cómo llegar a la Luna: está intentando determinar dónde podrán refugiarse los astronautas, qué recursos podrán utilizar y qué peligros deberán enfrentar cuando permanezcan allí.



