La corrupción, que ya era uno de los temas sensibles para el electorado, vuelve a cobrar interés tras el estallido de un escándalo financiero con varias ramificaciones y acusaciones que salpican al hijo del expresidente Jair Bolsonaro y al juez Alexandre de Moraes, una figura clave de la justicia brasileña y blanco habitual de las críticas de la derecha.

Con Lula en busca de un nuevo mandato y Flávio Bolsonaro intentando mantener el respaldo del electorado bolsonarista, la inseguridad y la economía comparten ahora protagonismo con la corrupción.