Tom Cruise volvió a encontrarse con una realidad poco habitual en su carrera: una película protagonizada por él no logró atraer al público a las salas como se esperaba.

“Digger”, la nueva cinta dirigida por el mexicano Alejandro González Iñárritu, recaudó aproximadamente US$8 millones durante su primer fin de semana en Estados Unidos y Canadá, convirtiéndose en el estreno más bajo de Cruise desde “Leones por corderos” en 2007.

El resultado adquiere mayor relevancia por la magnitud de la producción. La película tuvo un presupuesto reportado de entre US$125 millones y US$180 millones, dependiendo de las estimaciones utilizadas, además de una campaña global de promoción que habría rondado los US$100 millones.

A nivel internacional, “Digger” tampoco consiguió compensar el débil desempeño norteamericano. La cinta sumó unos US$12 millones en mercados fuera de Estados Unidos y Canadá, para alcanzar alrededor de US$20 millones a nivel mundial durante su estreno.

La película presenta a Cruise como Digger Rockwell, un poderoso magnate petrolero que se enfrenta a las consecuencias de un desastre ecológico. La propuesta combina sátira política, humor negro y crítica social bajo la dirección de Iñárritu, ganador del Óscar por películas como “Birdman” y “The Revenant”.

El problema no fue únicamente financiero. La recepción entre los espectadores también resultó complicada. “Digger” obtuvo una calificación de C+ en CinemaScore, mientras las críticas y el boca a boca contribuyeron a reducir las expectativas de taquilla durante los días previos al lanzamiento.

Warner Bros. había proyectado inicialmente un debut de entre US$18 millones y US$20 millones. Analistas de la industria consideraban que una producción de semejante costo necesitaba acercarse a los US$40 millones en su primer fin de semana para justificar comercialmente la inversión.

La diferencia entre esas expectativas y los resultados convierte a “Digger” en uno de los grandes tropiezos comerciales de Hollywood en 2026. Algunas estimaciones apuntan a pérdidas teatrales de entre US$150 millones y US$200 millones, aunque el resultado definitivo dependerá también de su desempeño posterior en cines y de los ingresos provenientes de plataformas digitales, licencias y otros mercados.

Mientras Cruise quedó relegado con “Digger”, “Verity”, protagonizada por Anne Hathaway y Dakota Johnson, ocupó el primer lugar de la taquilla norteamericana con US$32,6 millones en su debut.

El tropiezo también llega en un momento especialmente significativo para Warner Bros. “Digger” es una de las últimas películas estrenadas por el estudio antes de la culminación de su operación con Paramount, prevista para esta semana, lo que añade una dimensión empresarial a un resultado que ya representa un duro golpe para la estrategia de apostar grandes presupuestos por proyectos originales.

Para Cruise, el fracaso supone un contraste considerable con la recuperación de su poder de convocatoria durante los últimos años, especialmente después del enorme éxito de “Top Gun: Maverick”. “Digger” demuestra, al menos en su primer fin de semana, que incluso una de las mayores estrellas de Hollywood puede tener dificultades para convertir una producción original y costosa en un fenómeno de taquilla.